Contáctanos: Granada 958 842 863 | Motril 958 822 772
 
Menu

We are apologize for the inconvenience but you need to download
more modern browser in order to be able to browse our page

Download Safari
Download Safari
Download Chrome
Download Chrome
Download Firefox
Download Firefox
Download IE 10+
Download IE 10+

Adaptarse al zapato cerrado

Los pies mantienen el peso de todo nuestro cuerpo y son la parte más desgastada. Por eso, debemos cuidarlos con un buen calzado. Las deficiencias en los pies pueden acabar en sobrecargas que pueden provocar dolor de espalda y otras dolencias. Un buen zapato ayuda a mantener la salud de tus pies y el cambio de estación es el principal problema con el calzado.

Durante el verano, preferimos llevar zapatos abiertos porque son más cómodos debido al calor. Pero ahora ha llegado el otoño y el frío está a la vuelta de la esquina. Debemos ser conscientes que por las condiciones del clima, tenemos que sustituir las sandalias por zapatos cerrados. Por eso, aconsejamos ir combinando los distintos tipos de calzado y siempre protegerlos con un calcetín, para evitar la aparición de ampollas y rozaduras.

Esta época, conlleva importantes cambios  de temperaturas y nosotros queremos que tus pies estén saludables. A continuación, te ofrecemos algunas claves para evitar cualquier tipo de problema en tus pies:

Cambios de temperatura

En otoño con las temperaturas intermedias los pies no se encuentran tan dilatados como en verano. Al contrario, se van contrayendo y ocupan menos espacio dentro del zapato. La mejor opción es revisar si tienes algún tipo de problema tales como durezas, callos, sequedad o algún dolor que te provoque alguna infección y debes curarlo bien, porque al encerrar el pie se pueden convertir en problemas mayores.

Proteger los pies de la humedad

Si hay un día de lluvia, evita que se moje el pie con un calzado lo más impermeable posible. Si se moja o se humedece por el sudor, debes intentar cambiar el calcetín las veces que sean necesarias para intentar mantener tus pies siempre secos y así evitar la aparición de infecciones bacterianas como hongos o virus.

Utilizar calcetines

Como hemos mencionado anteriormente, la mejor opción para adaptar el pie al zapato cerrado es el uso de un calcetín, medias, o pinkies. Si son de hilo o algodón mucho mejor, porque estos materiales dejan transpirar al pie de la humedad. Es mejor no utilizar las conocidas “medias de ejecutivos”, ya que no transpiran y forman demasiada humedad dentro del pie, lo que puede provocar alguna infección.

Aparición de patologías dérmicas o afecciones

Tras el verano es muy común por el uso del calzado demasiado plano que aparezcan metatarsalgias o fascitis. La inflamación del tejido fibroso que cubre los músculos y los huesos. Esta alteración en el pie, se produce debido al cambio de temperaturas y puede llegar a resultar muy molesto.

Otra típica aparición en esta época son las conocidas verrugas. En ambos caso se debe acudir a un especialista para sus respectivos tratamiento.

Por lo tanto, es muy importante mantener tus pies bastante hidratados, cortarse las uñas rectas para evitar que se claven en la piel y el uso de un buen calzado que transpire. Con todos estos trucos, conseguirás una salud perfecta para tus pies.

 

¡Invierte en tu salud, tu cuerpo lo agradecerá!

 

 

 

 

 

 

 

 

Haz tu comentario

Tu correo no será publicado
*